27Abril2017

Ciencia Medicina Primera operación del mundo con impresora 3D reconstruye rostro de joven

Primera operación del mundo con impresora 3D reconstruye rostro de joven

Un hombre británico cuyo rostro quedó gravemente dañado en un accidente de moto fue sometido a una operación inédita de reconstrucción facial usando partes hechas con una impresora en tres dimensiones. Se considera entonces que Stephen Power, de Cardiff, Gales, fue el primer paciente del mundo en ser operado usando esta tecnología tridimensional.

El joven de 29 años sufrió gravísimas heridas en un accidente de moto en setiembre de 2012. Aunque llevaba casco, se rompió la mandíbula superior, la nariz, los pómulos y se fracturó el cráneo. Tras pasar cuatro meses en el hospital, salió con el rostro parcialmente desfigurado, que ocultaba con sombreros y gafas de sol.

Para devolverle su aspecto de siempre, primero se creó un modelo tres dimensiones del cráneo de Power tal como era antes del accidente. Se seleccionaron las partes a sustituir y se imprimieron en 3D. Luego se le implantaron en una operación que duró ocho horas y tuvo lugar en el hospital Morriston de Swansea, la segunda ciudad de la región británica de Gales.

Un implante de titanio, impreso en Bélgica, se usó para sostener los huesos. Power dijo a la BBC que los resultados le “cambiaron totalmente la vida”. “Pude ver la diferencia en el momento en que me desperté”, recordó. “No tendré que disfrazarme, no tendré que esconderme. Podré hacer las cosas cotidianas, ir a ver a gente, caminar por la calle...”, afirmó. El cirujano maxilofacial que operó a Power, Adrian Sugar, dijo que los resultados no eran comparables a nada de lo que se había hecho antes.

“Sin esta tecnología avanzada, es todo a mano. Tienes que adivinar dónde va todo. La tecnología permite más precisión y mejores resultados para el paciente”, insistió. “Ya habíamos hecho un buen trabajo con sus heridas faciales” en las primeras operaciones, justo después del accidente, recordó Sugar. “Pero el oftalmólogo nos desaconsejó hacer cualquier cosa que pudiera afectar más a su vista”, afirmó. “En consecuencia no colocamos el pómulo izquierdo en el lugar idóneo” y “su ojo parecía hundido y caído”, agregó el cirujano.

La precisión de la tecnología en tres dimensiones hizo posible la última y definitiva intervención que devolvió el aspecto original a la cara del joven.

La explicación detallada de la operación forma parte de una exposición de impresión en tres dimensiones en el Museo de la Ciencia de Londres.

El proyecto es el resultado de la colaboración entre el hospital de Swansea y científicos de la Universidad metropolitana de Cardiff, que funciona en el Centro de tecnologías reconstructivas en cirugía, en Cartis.

Origen: El Clarín

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