23Agosto2017

Visita el Parque Arqueológico Rumipamba y conoce más de nuestra historia

Imagen El parque arqueológico y ecológico Rumipamba, guarda vestigios de más de 2.000 años de la historia de Quito y se convierte en una buena alternativa para visitarlo en estos últimos días de vacaciones en la región sierra, específicamente en la capital.

La entrada al centro de esparcimiento es gratis y pueden ingresar por la avenida Mariana de Jesús, a mano derecha, en el punto donde se une con la avenida Mariscal Sucre u Occidental.

Una visita a la época de los Quitus

El parque Rumipamba guarda y expone importantes vestigios de la época de la cultura ancestral Quitu, cuyas muestras corresponden a diversos períodos arqueológicos que van desde el año 1.500 antes de Cristo hasta el 1.500 después de Cristo.

Los visitantes encuentran en este lugar espacios realmente fantásticos. Uno de ellos corresponde a los senderos ecológicos que permanecen en su estado original y ofrecen una verdadera aventura y belleza con especies endémicas, vernáculas y propias del lugar.

Este entorno natural se conjuga con la exhibición de sitios arqueológicos entre los que constan pisos compactos de tierra llamados "chocoto”, agujeros de postes que demuestran la técnica constructiva del “bahareque” primario en casas o bohíos, muros de contención, tumbas de variado tipo, evidencias de un posible “culunco” y cientos de piezas de cerámica.

Flora y fauna nativa

En el parque también se puede admirar la riqueza de la flora y fauna del Quito antiguo que aún perdura en el lugar. Existe una gran variedad de especies de árboles endémicos y representativos del bosque andino como pumamaquis, arrayanes, llinllínes; y, en menor escala, plantas medicinales como llantén, manzanilla, orégano, matico; igualmente, se encuentran plantas ornamentales como taxo, orquídeas y helechos; frutales como uvilla y mora silvestre. En suma, existen 36 especies nativas, 15 introducidas y 3 endémicas en este parque.

Y en cuanto a los animalitos, si está de suerte podrá ver salir de sus escondites a los conejitos silvestres, ratones de campo y lagartijas. Entre las aves que aquí viven están los colibríes, gavilanes, tórtolas, tangaras e incluso la rara presencia de aves migratorias que aparecen especialmente durante la época de verano.

Un verdadero patrimonio arqueológico

Este lugar alberga una riquísima herencia arqueológica “in situ”, única en su género que nos remonta al pasado milenario de nuestra ciudad.

Pero eso no es todo, también se puede ingresar a la antigua casa de hacienda que forma parte del parque y que actualmente está destinada a talleres de restauración arqueológica y reserva de los materiales culturales rescatados en todos los proyectos arqueológicos del Distrito.

Origen: Noticias Quito

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