24Enero2017

Guía Espiritual No imites a los demás

No imites a los demás

Cuenta una simpática historia, que en cierto pueblo, un hombre iba todos los días a trabajar a su fábrica, pero antes de ingresar pasaba por una tienda grande del pueblo y se paraba algunos segundos mirando hacia su interior para luego continuar su camino al trabajo.

Esto lo hacía mañana, cada día, todos los días del año. Intrigado, el dueño de aquella tienda, no pudo soportar más la curiosidad y le esperó en la puerta un día. “Disculpe usted”, le dijo, ¿podría decirme por qué motivo se detiene cada día mirando hacia el interior de mi tienda?” “Bueno”, explicó aquel hombre, “es que yo soy el encargado de hacer sonar la bocina de entrada en la fábrica cada día y como usted tiene un reloj en su tienda, ajusto la hora de mi reloj con el suyo para estar seguro de que es la hora exacta.

Si está mi reloj atrasado o adelantado simplemente lo corrijo y sigo mi camino. No se molestará usted, ¿verdad? “Claro que no”, exclamó el comerciante. “Pero mire cómo son las cosas, yo ajusto la hora de mi reloj de pared con la sirena de su fábrica. Cada vez que suena observo mi gran reloj en la tienda para ver si necesita corregirse”.

Hay muchas personas en la vida que ajustan el reloj de su existencia según la hora que marcan los demás, acomodándose a las opiniones, a las modas y a los prejuicios de los otros, sin ser capaces de ser auténticos. No tienen hora propia y sólo se conforman si se comparan con sus semejantes.

La imitación absoluta de los demás puede ser un gran error. Y vivir condicionado por el “qué dirán” no te conduce a nada. Claro que debemos imitar las virtudes de los otros y esforzarnos por superarnos cada día, pero vivir vidas prestadas, imitadas y carentes de estilo propio, va en contra del diseño de Dios para tu vida. Nuestro punto de referencia es Jesús y sólo con la mirada puesta en Él acabarás tu carrera con gozo.

Origen: ‘Una pausa en tu vida’ de Pablo Martini

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