25Marzo2017

Guía Espiritual ''No voy a regresar más al colegio''

''No voy a regresar más al colegio''

 photo nocole_zps0361d0ed.jpg Marcy entró con paso firme a su casa y se dirigió hasta la cocina donde estaba la mamá preparando la cena. “No voy a regresar más al colegio” anunció ella, poniendo sus pies sobre la mesa. “Yo odio ese lugar”.

“¿Por qué Marcy?”, dijo la mamá mirando sorprendida, “¿qué sucede?” “Los niños me llaman por nombretes (apodos o palabras ofensivas)”, se quejó Marcy. “Hoy algunos de ellos estaban molestando y portándose mal, y querían que yo me uniera a ellos. Yo no quise, y se pusieron a cantar, “¡Gallina, gallina¡ ¡Marcy es una gallina!”

La mamá sacó una olla y abrió una lata de alimento. “Bueno mira eso!” exclamó la mamá. “¡La etiqueta de esta lata dice habichuelas verdes, pero adentro contiene melocotones!”.

“!Bueno! A mí me gustan los melocotones más que las habichuelas verdes”, dijo Marcy con una sonrisa. “¿Pero qué voy a hacer sobre este asunto de que me están llamando gallina?”

“Cuando yo era niña, solíamos decir una pequeña rima”, dijo la mamá. “Era como sigue: “Palos y piedras pueden romper mis huesos, pero las palabras nunca pueden herirme”. “Pero las palabras si duelen en ocasiones, mami” dijo Marcy. “Ellas causan dolor dentro de las personas”. “Sí ellas lo hacen, si tú lo permites”, respondió la mamá. “¿Que quieren decir ellos cuando te llaman gallina?”

“Que tengo miedo, las gallinas se asustan fácilmente”, respondió Marcy. “si eso es lo que significa gallina, pienso que algunos de esos niños son las verdaderas gallinas”, dijo la mamá. “Ellos tienen miedo de que se burlen de ellos, si se mantienen de pie por lo correcto”.

“Oye eso es verdad dijo Marcy. “Pero tú no eres una gallina”, añadió la mamá. “No tuviste miedo de obedecer a tus padres a pesar de lo que el grupo hizo o dijo. No tuviste temor de hacer lo que era correcto”. Ella tomó la lata de melocotones. “No importa la etiqueta que estaba puesta en esta lata, éstas aún son melocotones, y eso es lo que cuenta. También lo que tú eres, es lo que importa, no lo que te llaman. Así que la próxima vez que te llamen nombretes, diles: “No. Yo no soy una gallina. Yo tengo mi convicción cristiana, y no tengo temor de actuar como tal”.

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