26Febrero2017

La voz de Alexander Graham Bell 130 años después

Científico, inventor y logopeda, Alexander Graham Bell es conocido mundialmente como el inventor del teléfono, que patentó en 1876, aunque su logro fue posteriormente matizado al reconocerse al italiano Antonio Meucci tuvo la misma idea algo antes.

No hay duda sin embargo de que sin el trabajo de Bell, pionero e impulsor de las telecomunicaciones, el teléfono, uno de los objetos que más ha hecho por que nos comuniquemos con la voz a distancia, nuestro mundo sería hoy muy distinto.

Y aún así, hasta hace poco no teníamos ni idea de cómo sonaba la suya. Durante sus investigaciones, Bell hizo decenas de experimentos en los que buscaba la mejor forma de registrar el sonido. Sin embargo, los resultados de aquellos experimentos han llegado hasta nuestros días muy deteriorados por el tiempo.

El Smithsonian, un conjunto de museos que incluye el Museo Nacional de Hitoria Americana (que ahora dedica una exposición al inventor), guarda en sus archivos muchos de esos primitivos sistemas de almacenamiento de sonido ideados por Bell, que probó a grabar las ondas acústicas en discos o cilindros de cristal, cera o papel de estaño entre otros. Uno de estos archivos es el único registro confirmado de la voz del propio Bell, datado en 1885, en el que se le oye presentándose a sí mismo.

Tras leer una lista de números, se le escucha decir: "Esta grabación ha sido hecha por Alexander Grahan Bell en la presencia del Dr. Chichester A. Bell, el 15 de abril de 1885 en el laboratorio Volta, en el 1221 de la Avenida Conéctica en Washinton D.C. En fe de lo cual, escucha mi voz. Alexander Graham Bell".

Durante casi cuatro décadas, la conservadora Carlene Stephens ha cuidado de estos registros que el propio Bell donó al Smithsonian, pero no ha podido escucharlos. Son objetos demasiado antiguos y estropeados como para tratar de reproducirlos, así que han permanecido guardados en los archivos del museo hasta que la tecnología permitiese utilizarlos sin causar más daños.

Un microscopio para oír a Bell En 2011, Stephens contactó con Carl Harber, físico del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, en California. Harber había trabajado previamente en el Gran Colisionador de Hadrones del CERN utilizando un microscopio de altísima definición para examinar diminutos sensores encargados de detectar la presencia de partículas subatómicas.

El físico sabía que se podía utilizar un instrumento parecido para obtener una detallado mapa tridimensional de la superficie de viejos discos e intentar así extraer los sonidos grabados en ellos, por muy deteriorada que estuviese su superficie. En Berkeley, Harber había utilizado este proceso para escuchar grabaciones realizadas en París en 1860.

Grabación de Alexander Grahan Bell el 15 de abril de 1885 El proceso, tal como cuenta Michelle Z. Donahue en la web del Smithsonian, es el siguiente. Con un microscopio de ultra alta definición controlado por ordenador se hace un detallado barrido de la superficie del viejo disco o cilindro en el que se grabó el sonido, produciendo un patrón a rayas blancas y negras similar a un código de barras que representa los surcos. Se trata de un instrumento óptico tridimensional, es decir, que no solo capta la superficie, sino también su relive.

Las finas líneas blancas obtenidas representan el fondo de los surcos, donde se almacena la información. A la transición entre esas líneas blancas y las negras se les otorga un valor numérico, convirtiéndose así la imagen en una enorme tabla de números. Utilizando un proceso matemático, esos cambios numéricos entre el blanco y el negro se convierten en curvas, creando un mapa tridimensional y utilizando una aguja digital que lo lee como si fuese un disco de vinilo para crear el sonido.

Aunque los objetos de los que partían no dejaban mucho sitio para la esperanza debido a su mal estado, los resultados son en algunos casos sorprendentemente nítidos, y han sido expuestos en el museo . Entre los archivos que han recuperado, se encuentra ese único registro confirmado de la voz del propio Graham Bell, que se puede escuchar en el vídeo más arriba. En otro se puede escuchar a Alexander Melville Bell, el padre del inventor, y en otro un fragmento de Hamlet, de William Shakespeare, y en otro unas líneas de la canción infantil Mery had a little lamb.

Fuente

El Confidencial

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