22Enero2017

Salud Cuerpo Puedes prevenir hasta nueve tipos de cáncer consumiendo tomate

Puedes prevenir hasta nueve tipos de cáncer consumiendo tomate

ImagenEl tomate (riñón) como se lo conoce a la hortaliza redonda, es un alimento nutritivo y refrescante que por su sabor forma parte de la dieta en la mayoría de países del mundo.

Además se conoce que el beneficio de esta sencilla hortaliza en la salud puede ser muy superior a cualquier fármaco, ya que las investigaciones han determinado que puede prevenir el cáncer y el infarto, además de combatir muchas otras enfermedades.

El tomate es capaz de prevenir hasta nueve tipos de cáncer, reducir el colesterol, combatir infecciones, fortalecer el sistema inmune, eliminar el ácido úrico, aplacar el dolor artrítico y reducir el riesgo de infarto. Es un conocido remineralizante y desintoxicante.

Además de las toxinas que expulsa debido a su efecto diurético, también se encarga de eliminar el ácido úrico y de reducir el colesterol. No es extraño, por tanto, que un estudio de la Universidad de Carolina del Norte, en Estados Unidos, encontrara que las personas que consumían este alimento con regularidad tenían la mitad de riesgo de sufrir un infarto que aquellos no lo hacían. El estudio comparó a 1.300 americanos y europeos que habían sufrido un infarto con el mismo número de sujetos que nunca lo habían padecido.

La sustancia responsable de este resultado es el licopeno, un pigmento que le proporciona su característico color rojo. El licopeno también se encuentra en las sandías, las zanahorias, los albaricoques y los pomelos (toronjas rojas). La diferencia es que el tomate es el que mayor proporción tiene de este pigmento, hasta el punto de que proporciona el 90 por ciento del necesario para el organismo.

El tomate es una fuente de potasio, fósforo y magnesio, nos aportan importantes cantidades de vitaminas B1, B2, B5, E y, sobre todo, C y A y pro-vitamina A. El tomate apenas contiene grasas. Esta característica, unida a su poder diurético, lo convierte en un aliado de excepción en las dietas de adelgazamiento y de control de peso.

A la hora de comprar tomates debemos decidirnos por los más frescos, con la piel lisa y sin manchas, suaves al tacto y que no están ni blandos ni abollados. Conviene elegirlos ni muy verdes ni demasiado rojizos, ya que los tomates siguen madurando durante su almacenamiento.

Si se van a consumir crudos se deben lavar con abundante agua. En la nevera pueden conservarse en buen estado de 6 a 8 días si se guardan enteros y un máximo de 2 días en zumo o triturado. Durante el tiempo de conservación, el tomate mantiene la mayor parte de las vitaminas gracias a su piel y a su nivel de acidez.

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